No nací para obedecer, nací para conquistar.
No busco guerras, pero si llamas a mi puerta, traigo el ariete.
Ataco en silencio, pienso en frío y recojo aldeas mientras otros dudan.
Si ves mis tropas, ya es tarde.
Si no las ves… también.
Aquí no manda la fuerza ni la suerte: manda la estrategia.
Prometo no atacar… siempre que estés conectado, fortificado y rezando.