En el centro donde todo calla y nada oprime,
donde el miedo se extingue y el deseo no imprime,
surge un amor tan puro que al alma redime,
un fuego sin dueño que a todos ilumine.
No nace del anhelo ni busca un abrazo,
no exige promesas ni reclama su espacio;
es luz que se ofrece sin forma ni trazo,
un soplo que limpia la raíz del fracaso.
Compasión es mirar sin velos la herida,
sentir que en el otro respira tu vida;
es ver que la sombra jamás fue temida
cuando la mente despierta, desnuda y rendida.
Y así, en la quietud que el silencio sostiene,
la verdad se revela, la separación se frene;
el corazón comprende que nada retiene
y que amar es ser uno con todo lo que viene.